
Cansada de intentar salir a flote y retomar todo lo que alguna vez me perteneció.
No sé hasta cuándo ni hasta dónde. Por ahora sé que escribo para no caer consumida en el abismo infinito que he ido construyendo lentamente, con mis propias palabras y mis miedos.
En qué momento mi vida fue lentamente transformándose en la de un ser incapacitado para tomar decisiones? No lo sé, sólo sé que fui yo quien permitió que todo sucediera de la manera que hasta aquí ha sido.
En qué momento dejamos de ser??? En qué momento perdemos las riendas de nuestras vidas? O mejor dicho, en qué momento las soltamos para que sea otro quien las dirija?
Cuánta es la necesidad de sentirse amado que dejamos nuestra vida en manos de otro que ni siquiera sabe de verdad quiénes somos ni hacia dónde vamos? Sentimos, en el momento, que estamos compartiendo nuestra esencia con ese otro, pero lo que hacemos es sencillamente dejarnos manipular por el sólo hecho de escuchar una palabra que no nos dañe.
Es cierto que nadie nos prometió la felicidad, pero tampoco logramos internalizar que la felicidad parte por amarse uno mismo y de ahí en adelante podemos ser y hacer felices.
No niego lo bueno que se me ha dado, pero el costo ha sido demasiado alto. Jamás pensé llegar a sentirme necesitada de tanto afecto que me hiciera creer en todo ciegamente. En entregar mi voluntad y dejar de ser yo, de perder mi esencia y convertirme en un ser anodino, sin ánimo ni fuerzas para reemprender y salir de esta "burbuja" que me consume lentamente y comienza a dañar también a los seres que amo.
Hace días que trato de hilar ideas, de crear y creer que todo puede ser distinto, o igual a como fue en el comienzo, pero cada vez me siento con menos esperanza de que todo pueda volver a su sitio. Cada vez me siento más y más anclada en una realidad que ha dejado de pertenecerme y que ha pasado a formar parte de una historia que tuvo un buen comienzo, pero que tristemente está teniendo un final poco feliz.
Hay días en que despierto con la esperanza de que todo ha vuelto a la normalidad, pero con el pasar de las horas me doy cuenta de que en realidad todo es parte de una ilusión y que la historia continúa en el mismo punto del día anterior. Palabras más, palabras menos, trato de inventarme un mundo que cubra el dolor que he comenzado a sentir. No quiero seguir en esta historia mal contada, en este cuento donde el príncipe resultó de cualquier color, menos azul.
No sé hasta cuándo ni hasta dónde. Por ahora sé que escribo para no caer consumida en el abismo infinito que he ido construyendo lentamente, con mis propias palabras y mis miedos.
En qué momento mi vida fue lentamente transformándose en la de un ser incapacitado para tomar decisiones? No lo sé, sólo sé que fui yo quien permitió que todo sucediera de la manera que hasta aquí ha sido.
En qué momento dejamos de ser??? En qué momento perdemos las riendas de nuestras vidas? O mejor dicho, en qué momento las soltamos para que sea otro quien las dirija?
Cuánta es la necesidad de sentirse amado que dejamos nuestra vida en manos de otro que ni siquiera sabe de verdad quiénes somos ni hacia dónde vamos? Sentimos, en el momento, que estamos compartiendo nuestra esencia con ese otro, pero lo que hacemos es sencillamente dejarnos manipular por el sólo hecho de escuchar una palabra que no nos dañe.
Es cierto que nadie nos prometió la felicidad, pero tampoco logramos internalizar que la felicidad parte por amarse uno mismo y de ahí en adelante podemos ser y hacer felices.
No niego lo bueno que se me ha dado, pero el costo ha sido demasiado alto. Jamás pensé llegar a sentirme necesitada de tanto afecto que me hiciera creer en todo ciegamente. En entregar mi voluntad y dejar de ser yo, de perder mi esencia y convertirme en un ser anodino, sin ánimo ni fuerzas para reemprender y salir de esta "burbuja" que me consume lentamente y comienza a dañar también a los seres que amo.
Hace días que trato de hilar ideas, de crear y creer que todo puede ser distinto, o igual a como fue en el comienzo, pero cada vez me siento con menos esperanza de que todo pueda volver a su sitio. Cada vez me siento más y más anclada en una realidad que ha dejado de pertenecerme y que ha pasado a formar parte de una historia que tuvo un buen comienzo, pero que tristemente está teniendo un final poco feliz.
Hay días en que despierto con la esperanza de que todo ha vuelto a la normalidad, pero con el pasar de las horas me doy cuenta de que en realidad todo es parte de una ilusión y que la historia continúa en el mismo punto del día anterior. Palabras más, palabras menos, trato de inventarme un mundo que cubra el dolor que he comenzado a sentir. No quiero seguir en esta historia mal contada, en este cuento donde el príncipe resultó de cualquier color, menos azul.
